La hoja seca

En realidad, la foto la tomó en Morelia nuestro amigo el historiador Miguel Arrieta pero el depositario es, como ya conté, Octavio Vázquez, que tiene una manía del cuidado de las cosas asombrosa; los infinitos cajoncitos de su escritorio y de sus muebles cajoneros tienen universos completos en orden de vidas propias y ajenas y todos los objetos que en el mundo se han fabricado para dibujar y pintar. Alguien así claro que tiene que ser un seguro custodio de la pobre hoja de un árbol que como ya no la quería nos la ofrendó con gracia.

Algunas veces, las más en mí, el poema sale a la primera, pero otras hay que reelaborarlo y en ocasiones no sale nada y se queda por ahí amarillándose. Esta vez no salió a la primera y luego me arrepentí porque era fácil: en la hoja escribí, como ustedes pueden ver, "esta hoja aunque es hoja sirve para escribir en otoño"; andaba cerca, pero la reiteración de hoja no agregaba más sentido, antes estorbaba para avanzar en un espacio tan pequeño, y no era el sujeto que escribe lo importante sino el mensaje de la Naturaleza; los elementos estaban pero la inspiración surgió despuecito: "En esta / que no es página / escribe sus versos / el otoño." Fiu: se salvaron las palabras porque apareció la poesía. Y se salvó la hoja.

Ya una vez escribí acerca del horario de aparición de esta bitácora pero me sigo debatiendo en un mar de dudas. Hoy, por ejemplo, estoy quimio y pasé una noche de perros; claro, me quedé dormido y miren a qué horas vine saliendo al aire, pero no sé si a alguien le afecta. En todo caso, si entraste en lo que para mí es la mañana y te encontraste con la misma página de ayer, te ruego que vuelvas al rato, a ver si ya abrí el changarro.

3 comentarios:

ces dijo...

Espero aquí afuera en fila india que se vuelva a abrir el changarro.

Hoy me contaron de tu blog y fue la sorpresa del día.

saludos

alejandro aura dijo...

Bienvenida, ces, espero verte con frecuencia. Normalmente levanto la cortina y abro el mostrador al filo de las diez pero hay días así, veces antes, veces después.

Norberto dijo...

Alejandro, sigo tu blog, lo leo casi a diario. Yo entro por la tarde noche, así que no tengo problemas para seguir tus comentarios. Me gustó la peripecia de la hoja y el poema resultante.