Sigo con el tema

El problema es que los muchachos no tienen estrategia porque responden a un instinto, a una necesidad gregaria y lúdica, y la policía, en cambio, sí tiene estrategia y responde a un plan concertado desde las oficinas del poder público para lograr unos determinados fines políticos. Por eso es tan fácil usarlos cuando hace falta una demostración de capacidad de control dizque de disturbios, tan fácil apalearlos. Llegan súper equipados, con armas y vehículos, se apostan en determinadas calles -sus mandos están concertados con instrumentos de comunicación, por supuesto- y los enchiqueran, les cierran las salidas y comienzan a estrechar el cerco; los que tratan de escapar son los primeros golpeados; los demás se enervan, resienten la violencia de la autoridad y se encabronan, característica sine qua non de la juventud y políticamente calculada, responden con los botes de basura, con los materiales de construcción que encuentran a la mano, con las botellas, por supuesto. Empiezan a menudear los heridos de ambos bandos. Lo de menos es cómo se den las noticias, quién haya golpeado primero; ya sabemos que los chicos estaban bebiendo, charlando y noviando; hablando a gritos y meando en la calle; y los policías aparecen por ahí con un plan determinado.

El fenómeno del botellón lleva años ocurriendo; este alcalde empezó sus funciones va a hacer cuatro años, y precisamente este mes son las elecciones a las que se vuelve a presentar para repetir el puesto, y como les dije el otro día, durante estos cuatro años no dijo esta boca es mía en relación con las reuniones de jóvenes. El botellón estaba, en los hechos, plenamente autorizado. De pronto, sin decir agua va, le ha entrado la necesidad de corregir esa terrible anomalía de la sociedad, esa lacra de la ciudad que tanto molesta a los ciudadanos. ¡Cómo se le ve el plumero! Lo que me desconcierta es que incluso gente progresista de los medios haya caído en el garlito y le dé la razón al alcalde que, por fin, está resolviendo ese problemón que tienen encima los honrados habitantes de la ciudad.

No, los muchachos no tienen estrategias; porque sería tan fácil hacer quedar en ridículo al ayuntamiento: grupos de cinco, de ocho, de diez máximo, diseminados por todos los barrios con sus calimochos y previamente advertidos de que no deben permanecer más de una hora en cada sitio. Pero el problema es justamente el candor, el instinto gregario y la nula conciencia de que están siendo utilizados por el poder político.

Perdón que haya vuelto a tocar el tema pero es que, la verdad, me parece importante aportar un grano de arena para la defensa de los jóvenes que están siendo injustamente satanizados por los medios y suciamente utilizados para fines electorales; siquiera que unos cuántos sepan que hay alguien que no está de acuerdo. Me hace recordar esa asquerosa ley de los años treintas en la ciudad de México, que no sé si ya se haya derogado, que consideraba "faltas a la moral" el hecho de besarse en público y que ha servido a la policía para extorsionar durante décadas a los jóvenes (y no tan jóvenes) que se citan en los parques o en sus coches quietos en las calles oscuronas y poco concurridas, a practicar esa saludabilísima acción feromónica de besarse y besarse hasta que los labios se hinchen y los fluidos se salgan por las orejas.

Siento una cálida nostalgia por mis plantas de la casa de Tiépolo. Ahora que releo el poema en el que mi mayor aspiración es fundirme con ellas, volverme vegetal e ínfimo, pondero el tesoro que perdí en la batalla. Con todas tenía una relación cercana, de todas fui en algún momento confidente y a todas les aprendí algo. Doy por buena la vida porque pude acercarme a ellas.


JARDÍN INTERIOR

Unas plantas imitan a otras,
alargan sus hojas para fingirse abanicos,
son palmas cuando no son palmas,
una orquídea que es reina del salón muestra una vara de joyas
más duraderas que el diamante para el criterio general de este conjunto.
Y las violetas que suelen ser discretas sueldan el aire y asuelan con su belleza suelo, sala y vientos contenidos por el cristal de la ventana.
Apenas si se nota que estoy,
también yo disimulo.

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2 comentarios:

Alma de cantaro dijo...

El poema me hizo recordar la sabiduria lenta de las plantas, como parecen escuchar a veces.
Por otra parte nunca había visto asi la juventud, sin estrategias de poder, solo por vida.
Un saludo Alejandro

SOL dijo...

En la secciòn de poemas hablados,sòlo escucho el tìtulo de los poemas.Serait-il une défaillance du blogger?



Sol con frio sin Aa.