Hay poemas que no necesitan que se les agregue nada; cualquier intento de explicación es una intromisión grosera.
AUTOCRÍTICA
El Adán
de Tulio Lombardo
es un varoncito hermoso
de mármol
con una hoja de parra.
Como yo.
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Autocrítica |
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La tuerta es reina |
La memoria me hace siempre quedar mal, pero según yo este poma lo escribí a propósito de la extraordinaria exhibición del busto de Nefertiti que hace el Egyptian Museum de Berlín, que la tiene puesta con luces y elegancia, como una reina, cuya vista lo hace a uno quedar balbuciendo. Mírenla, si no.
LA TUERTA ES REINA
Nefertiti,
la carita más hermosa
que en mi vista
he vido.
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La bien amada |
Estaban las puras laminitas de oro acomodadas en donde correspondía aunque no estuviera la momia, quién sabe por qué.
LA BIEN AMADA
Los ojos de oro
los labios de oro
los pezones de oro
y de oro también
la paparrucha
de la momia
bien amada.
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Sáfica |
Éste y otros que siguen, son breves impresiones de paseante de museo, corresponden a imágenes recogidas en el Metropolitan.
SÁFICA
Safo
sufre
finamente
y miente.
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Como la chispa |
COMO LA CHISPA
Toco tu cuerpo y por tu cuerpo
soy tocado
miro tu cuerpo y soy mirado
por tu cuerpo
por él soy inventado
este cuerpo nuestro
arrollado y fugaz como una chispa
huele
y brilla por dentro nuestro cuerpo
satinado.
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Misioneros |
MISIONEROS
Por qué no,
nosotros, sin temor,
nos hicimos a la mar
porque
la mar
era nosotros.
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Soneto |
Aquí aparece, en formato clásico, uno de los asuntos que más ha ocupado el tiempo de mis versos. Una sola entidad, no dos, es lo que llamamos cuerpo y alma.
SONETO
Cesar podrán las venas de mi pluma
su sanguíneo caudal perecedero,
podrán secarse en su secreto fuero
los minúsculos copos de la espuma
y disolverse tanta luz en bruma
ocultando al escéptico agujero
impreso como un sol de mal agüero
sin que deje de verlo y me consuma;
el hoyo de la punta del camino,
ese que en hielo, maldición y tierra
habrá de consumir la llamarada,
filo de pedernal, hoja del trino
de un transcurrir cortísimo que aterra:
escaso es el vivir, y luego nada.
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Primera llamada |
Sin comentarios.
PRIMERA LLAMADA
He vuelto al bosque de mi penosa adolescencia
bajo cuya fronda entonces loca mis penas sacudía
para que las llevaran los pájaros
a donde se guarda el llanto de los hijos tristes
y no, ya no es como antes, ya nada es como era
y mis ojos que ahora ven de otra manera
-heridos y distantes- ven otra realidad más plena,
con sabrosos matices y fulgores, más serena
tal es lo que he vivido; una docena
de anécdotas, un trío de penas, alguna algarabía.
Y nada más que contabilizarse en pérdida o ganancia
bajo estos árboles se pueda. Vida, qué ansia.
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Sólo arbusto |
Aquí si me vi crítico conmigo mismo, ni modo; hay veces que la propia mediocridad saca la patita para decir aquí estoy, y como la rima obliga...
SÓLO ARBUSTO
Mi vida va sin nada por la vida
y con tanto contento
que todo es vicio y holgura.
No miento,
esta frescura
es desecho y es comida
y tanto pasa al costal del gusto
de todo lo que miro y hago
que me siento redondo,
un estupendo arbusto.
¡Árbol fuera, magnífico y cachondo!
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Mientras tanto |
MIENTRAS TANTO a las siete me levanto se remonta tanto el mercado el canto a la una el desencanto apenas mientras tanto.
A las nueve
a las ocho
y es entonces
que el día
los pájaros
mis hijos
y a las cinco
a las tres
de saber que
estoy vivo
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Darío asomándose por un hoyo |
Estos versos fueron en su momento una celebración de la puesta en escena del poema de Darío "A Margarita Debayle", que hice con el nombre de "Margarita, sinfonía tropical" en el teatro Covarrubias del Centro Cultural Universitario, en 1991; uno de los trabajos más bellos y hondos que he hecho en mi vida.
DARÍO ASOMÁNDOSE POR UN HOYO
El vate Rubén Darío
es un enemigo mío.
Bien puedo ser tan mamerto
porque ya el tipo está muerto
que si viviera el profano
yo le daría con la mano
cebiche, pulpos, ostiones,
protomarítimos dones
con mi natural manera,
y que nos amaneciera
platicando de princesas,
de faunos y de faunesas.
Que te tomas, don Rubén,
¿una cervecita?, ten.
Acompáñame una escena
y verás qué, qué, qué buena
puse en mí tu fantasía
de tropical prosapía
para hacer tu Margarita
como si fuera una cita
de dos hilos del deseo,
una bonita otro feo,
ella joven, el ya viejo
y yo medio disparejo
entre toda esta maraña
de afectos, de suave maña,
inventando que querías
pasar con ella unos días.
Tal como yo lo querría.
¿Viste qué fácil caía
el ingenuo de Mixcoac?
Hace su jugada y ¡cuac!
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Las migas de mi abuela |
O sea que hace diez y siete años ya escribía con este medio electrónico porque en lugar de página aparece la pantalla. Y uno sigue pensando que es una novedad. Aunque ahora me acuerdo de que el libro siguiente que aparecerá en estas páginas, Poeta en la mañana, fue escrito antes y también en computadora. ¡Uh!
LAS MIGAS DE MI ABUELA
Se me antojan las migas de mi abuela,
el caldo grueso, mucho ajo frito y epazote
y encima el pan sobrante desmenuzado,
también se me antoja la ternura torpe de mi mamá
que no sabía acariciarme con naturalidad
y de nervios le salía un olor horrible,
pienso que voy a vivir toda la vida
y me aparece en la pantalla la palabra abierta,
todo se me está yendo para afuera
excepto los ojos que han decidido mirar adentro,
tengo apetito de muchachas y vocación de poeta.
Hoy es martes. Tengo 45 años. Mexicano.
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Alas |
Todos estos poemas místicos y filosóficos sobre el mar son tan simples que no aceptan ninguna especulación.
ALAS
Con nada se llena
el mar.
El mar
es una
tacita
que no se llena con nada.
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Mar espejo |
Qué más da si este poema lo escribí hace quince años o anoche.
MAR ESPEJO
Llego
como el mar
hasta la orilla.
Más adentro,
adentro de su agua
el pez incomprensible
se desplaza.
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Horizonte |
De puro claro que es no se me ocurre qué decir.
HORIZONTE
No lucha más,
ha perdido la voluntad
el mar.
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Ventana |
Muchos de mis poemas tratan de escudriñar el enigma de la muerte: el cuerpo es el estuche del alma pero alma y cuerpo no pueden ser dos cosas diferentes, no pude ser que una y otra se separen y chao, yo me voy a la vida eterna y ahí te quedas. Más es el cuerpo. Ya no insisto en la parte gráfica de éste como de todos los de su entorno, ya los arreglaremos cuando volvamos a casa, y les pondremos la voz.
VENTANA
Erizado,
como en espinas secas que salen
está mi cuerpo que qué es,
un derrame que se va a perder,
un dolor.
No lo digo por cosas de la carne,
la piel qué,
y lo de adentro
que no acaba de ser más que misterio.
Sí: olor, color, textura, peso, sí. Pero.
Es que hay veces que los ojos
bufan,
el alma entonces
o lo que está impuesto en su lugar
se aguza
y pica,
horada,
sangra
con una tampoco sangre
pero que así parece. Ay.
No muero pero me duele.
Por un orden vital ajeno
rueda la hermosa célula
sin que podamos nada
para levantar el incomprensible destino de la carne
que es ánima con cosa.
Me la palpo.
Me lastima
Feliz, feliz, no soy.
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Es más mar |
Coincide, ¿eh?, no crean que lo busqué exprofeso. Pude haberlo escrito a principios de los noventa.
ES MÁS MAR
Todo lo que es
quieto
lo mueve,
todo lo que es
sólido
aunque tarde
los siglos de los siglos
lo deshace,
es más mar
el mar
que todas las palabras.
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Lluvia |
A este poema le pasa en lo gráfico lo mismo que al de ayer; ya lo arreglaremos, y ya se oirá. Así como hay unos del mar, éste es de tierra, aunque tenga tanta agua. Su asunto es el origen y el destino del amor.
LLUVIA
Y luego
abres la ventana.
Está lloviendo
desde la última vez
a gotas gruesas,
infrecuente gesto de la lluvia.
Pero está todo más mojado que una sopa:
allí está mi memoria naufragando,
allí el efecto líquido
se escurre
por una grieta
imperceptible
que se lleva el amor
a un depósito de abajo
en donde la tierra lo guarda
para usarlo un día.
Allí la empapada piedad
que navega guanga
en un lodito,
¡cómo llueve!
Se van a secar los ojos
que estaban esperando
algún motivo serio. Sustituidos.
Sólo llueve.
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Piedra |
Sigo con la publicación en orden de los poemas del libro Júbilo. Aclaro que las líneas de este poema no van todas al margen izquierdo sino en diferentes posiciones pero la labor no la sé hacer y Milagros de plano no se da abasto. El sentido del poema no cambia; su respiración sí, creo yo. Ya lo enmendaremos. Ah, y tampoco se escucha porque no pudimos editarlo; ya lo haremos. Perdón.
PIEDRA
O sea
que no soy parte de la vida
sino una especie de testigo encarnado
que con su padecimiento
está aquí
un tiempito,
mientras florece
adorna,
luce,
engalana
y a la porra.
Más es la piedra.
O la potencia macabra
de alterarlo todo
y no ver nada.
Y testigo es un decir:
objeto,
porque
el albedrío no tiene espejo.
La voluntad no se ve sino en su ruina.
Ahora resulta
que sin que nadie me lo diga
me doy cuenta
de mí mismo
y no puedo alterarme.
¡Qué incómodo, qué feo,
qué injusta cosa!
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Un tipo inquieto |
Pues mira, precisamente de lo que estaba hablando ayer. Me faltó enumerar, entre los vehículos que utilizaría cada día, un blog.
UN TIPO INQUIETO
Yo me compraría todos los días un coche,
una bicicleta, una moto
y unos patines con motor;
empezaría diario como si no tuviera nada
y lo quisiera todo,
iría diario a todas partes
en mi vehículo flamante
alternando modelos clásicos antiguos
con las más audaces innovaciones del diseño.
Ah, qué bien me vería con el pelo al viento
y ondeando la tela de mi camisa.
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