Aquel olor a imprenta

Como el archivo se ha ido haciendo grande, pensamos que era mejor dividir cada día la entrada en lo que es el diario y la publicación de los poemas para facilitar el acceso a las partes que lo componen a quienes, por alguna razón incomprensible pero en el fondo humana, no entran diario a este blog. Milagros ha estado muy aplicada en buscar todos los recursos posibles para hacerlo cada vez más manejable y sencillo. Yo, en cambio, lo único que hago es azorarme con sus avances y modificaciones. Ha hecho, por ejemplo, que la revisión de páginas de los meses anteriores sea expedita al encontrarnos con los títulos de cada post y un signo + o - que abre y cierra la página completa, en lugar de los fragmentos más o menos grandes de los primeros párrafos, como antes era y que hacía inmensas las páginas, como galeras de corrección de imprenta.

Creo que hace mucho que las galeras, junto con el linotipo y todo su entorno de olor a tinta, desaparecieron, pero era sabroso sumergirse en ese trabajo de la mano de los maestros linotipistas que iban dando al mundo las barras de metal en las que navegaban los textos de todos los poetas antes de llegar a los ojos de sus lectores (poetas y todo lo que se publicara); se iban acomodando con todas sus letras boca arriba las barritas acostadas en cajas, con precisión de piezas de rompecabezas, se pasaba el rodillo para entintar las cordilleras metálicas del texto y luego se aplicaba la presión pareja de una prensa sobre la tira de papel colocada encima de las galeras que el corrector devoraba anotando en el margen las erratas para sustituir las líneas cuanto antes y poder imprimir la página. Más o menos el mismo trabajo que copy/paste, pero a mano y con olor, y que ensuciaba de tinta los dedos.

Ahora soy yo el que me veo en el predicamento de ejecutar la publicación diaria de la página en partes. Aunque el sistema es de una gran sencillez hay que tener en cuenta que lo que se publica desplaza a lo que ya se publicó; es decir, que lo nuevo queda siempre arriba, en primer plano, y si no quiero que el poema aparezca antes de su comentario -en caso de que tenga comentario, porque ya ven que muchas veces los pobrecitos poemas se van en ayunas y se comentan solos-, tengo que adelantar el poema en el tiempo. Como en el caso de hoy: ¿cómo comento un poema tan simple cuyo asunto tiene la transparencia de un cristal? ¿Para qué ensucio y manoseo la teoría si la práctica es tan transparente? No; la dificultad de hoy es puramente técnica: lograr que asunto y materia queden divididos para su posterior clasificación y archivo pero que no confundan al lector de la amorosa página que los contiene,¿me explico?

3 comentarios:

Fernando Acevedo dijo...

Claro que te explicas, querido Alejandro. Velo de esta manera: así como ahora tendrás que publicar primero el poema y luego el texto introductorio, antes los que acomodaban los tipos en la imprenta tenían que hacerlo al revés, en negativo. Así que para que la cosa salga como uno quiere, como lo va a ver el lector, a pesar de los avances siempre hay un trabajo previo antes de dar el fatídico "enter", el fatídico "click" que hará que tus palabras dejen el calor de tus manos para irse a alimentar el gusto de los demás por leerlas.
Recibe un gran abrazo.

Gem@ dijo...

Guiada por el comentario en mi blog llego a este preciado espacio rico en bellas palabras.
Le agradezco la visita, pero sobretodo la amabilidad de haber dejado huellas hasta llegar encontrar algo digno de leer.

alejandro aura dijo...

Gracias Gem@, espero verte muchas veces de visita por esta tu casa.