Corre la voz

¡Qué entusiasmo! Milagros ha ido un paso más allá en la construcción de este medio sorprendente: ha conseguido que se oiga mi voz. De ahora en adelante, además del texto de los poemas para que cada quien los lea como le dé la gana, se podrá oír al autor. Claro que luego iremos hacia atrás para dejar grabados todos los de "Poemas y otros poemas", pero después viajaremos más atrás, para grabar los de "Se está tan bien aquí", y luego seguiremos la ruta hacia la semilla, hasta dejar grabado el momento en el que Dios nos echó del Paraíso de tan mala manera, y lo que le dijimos; o lo que es lo mismo: el Big Bang. ¿A poco no es magnífico? ¡Corran a decírselo a los demás! ¡Que se sepa por calles y plazas y la Fama parlera cobre el óbolo de su desmesura en el tintineo de plata de las voces de todos! ¡Ya se oye, ya se oye, como los claros clarines de Rubén!

Y quiero dejar constancia de un conflicto entre la duración real del día y lo que yo percibo de él en la cuenta de los visitantes de este famosísimo blog. El número con que nombramos al día pierde su encanto a las doce de la noche. Ok. El mito de la carreta-calabaza. Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero el apuro comienza cuando se va constatando que ya la tierra no es plana ni el sol le da vueltas con galanura desde que a alguien se le ocurrió redondeárnosla, que ya las doce de la noche no son lo que antes eran, sino que ahora son tan móviles e imprecisas que cuando dan aquí, a los que están una hora más temprano en el mapa les importa un comino, para ellos son apenas las once, las diez, las nueve, y así. Y los satélites que van transmitiendo a todo el globo se despepitan de risa ante el visible engorro en que me veo. O sea que la cuenta de visitantes sigue actuando de por sí pero yo la he dado por cerrada a mis doce de la noche y todos los que llegan después se quedan fuera. Ahora bien, si me recorro en la franja del conteo e incluyo a los que entran al blog pasada la media noche me veo en la necesidad de ir descontando a los que entraron en lo que para mí fue la una de la mañana. Un broncón, mi querida doctora Corazón. A punto estoy de pensar que se me está desarrollando una frondosa esquizofrenia.

Por lo que desplazo mejor mis preocupaciones mirando hacia otro lado. Abro mi libro y me vuelvo a entusiasmar con la relectura de un poema que no hace más que celebrar el gusto, y que, además, ya puede ser por todos escuchado. Helo aquí:


RECREO

Suena el despertador
y como si fuera
la campana del recreo
corro a revolcarme
en tu pecho
y a paladear la golosina
primaveral
de tus pezones.

Escúchalo:



3 comentarios:

Emiliano Crespo dijo...

Muy buen poema y que bueno poder ahora oírlos de tu voz. Es una voz tan familiar como la de mi conciencia. La recuerdo de niño cuando tenías tu programa en el 13. Luego en el radio. En esa época trabajaba yo para Pedro Pablo Martínez. Y luego en el GDF, cuando ibas a reuniones en la jefatura de gobierno te oía por los pasillos. A eso hay que sumar presentaciones de libros o cuando la oía perdida a un par de mesas en el Hijo del Cuervo. Y ahora podré escucharte todos los días y en lo que mejor haces, la poesía. Pues te dejo, porque acá en tu Ciudad de México son las dos y media de la mañana, y con tu envío de ayer, que no había leído, me pusiste a retumbar la panza. Mejor dormir, que salivar hasta secarse.

Té la mà Maria dijo...

Visit ours blog you would be with the greater disrespect and iconoclastia of the world in Reus - Catalonia (Spain)

http://telamamaria.blogspot.com

Thank you very much!

P.D. We have taken a walk by your blog and is fantastic.

Norberto dijo...

Hola Alejandro. Me dio gusto recibir tu blog, por lo pronto lo vi superftcialmente, después lo veré con más tiempo. Desde San Luis Potosí, con un poema llamado pera en el bosillo, te saluda Norberto de la Torre