¡Albricias: aparecen los que faltaban!

Acá en España, cuando quieren hacer notar que alguien tiene una personalidad adornada de rarezas y peculiaridades dicen de él que "es muy suyo", y lo digo porque a mí me parece que la vida "es muy suya", tiene infinidad de salidas sorpresivas e inesperadas para todas las cosas. Resulta que, como les dije ayer, me comía las uñas buscando la solución para que no se rompiera la continuidad de "Se está tan bien aquí" y no quedara trunco el libro, disminuido de tres poemas. Le mandé una notita comedida a Claudia Santa-Ana y se apresuró a contestarme, la mar de amable: que dispusiera de los poemas y los publicara y que de su parte les dijera a los lectores de esta página que no era su intención afectarlos, que no lo fue en ningún momento.

De modo que toda la novela que había yo ideado pensando cómo crear estímulos para que los lectores buscaran posteriormente el lugar que corresponde a los que faltaban entre las fechas de la bitácora, se me derrumbó como casita de palillos de dientes. Menos mal porque ahora sí puedo guiar a los interesados en la minucia hasta el lugar de los dos poemas que me he saltado y poner el de la despedida en su mero sitio. El primero, que es el que ayer nomás decía que se trataba de una revelación de identidad motivada por un elemento vegetal, un nopal -tan grande y hermoso que pide a gritos un estudio fotográfico de Adalberto Ríos Szalay- o como acá le dicen, una chumbera; una opuntia, pues, según su nombre científico, debe ir en la página correspondiente al 3 de marzo, cuando andábanosen Sanlúcar de Barrameda celebrando nuestro común cumpleaños y tuve tanta dificultad para poner aunque fuera algunas breves líneas en el blog desde un café internet.

¡Repámpanos!, ahora que he ido atrás en las páginas me doy cuenta de que el 3 de marzo hay dos entradas; una por la mañana desde Sanlúcar y otra por la noche, al llegar a casa. O sea que me sentía yo en falta tan aguda por no haber puesto el famoso poema que puse la sesuda reflexión de los "Jardines colgantes". No es que estuviera mal, pero debo confesar que ese, que apareció en el rubro Asombros y sorpresas, era un texto un poco largo para las dimensiones que juzgo debe tener este espacio diario.

Así que corran a avisar a todos sus allegados que hoy aparece, por fin, "Un nopal en tierra extraña, o sorpresas en España", uno de los que se habían quedado para aparecer huérfanos sepa dios cuándo; hagan listas de correo electrónico y avisen a todas sus conocencias el suceso, verán que todo el mundo queda complacido con su actitud y les agradece la información. Como se hace ahora cuando se quiere convocar para una manifestación o un boicot, un concierto o un acontecimiento social a todos los que son afines, pongan un pásalo en los recados telefónicos con que den la nueva.


UN NOPAL EN TIERRA EXTRAÑA O SORPRESAS EN ESPAÑA


Permíteme que empiece invocándote: nopal, patria mía,
obra de orfebrería.

En un aplauso al éxito luminoso del desierto estalla
como fragmentación espiritual de la metralla

¿qué es?

que en la calle Reina Mercedes, en Madrid, a la altura de don Quijote,
hay un nopal superior de enorme estirpe y estatura que en agosto,
acumulada toda la esmeraldina profusión de historia (de historias) que contiene
irrumpe en el presente bajo un cielo de cuarenta grados
más cuajado de tunas que de flores estuvo en primavera,

me mira con su cartabón de rimas a la carta: colosal, fenomenal, total,

nopal
nopal
nopal

mientras le voy diciendo,

ay amigo, qué estás haciendo
aquí tan lejos,
tus higos chumbos se caerán de viejos,

nadie te viene a ver ahora cuando tienes tunas,
capullos de misterios y fortunas,
opuntia no sé cuántos procedente de América,
porque no saben la riqueza con que cuentas:
la belleza esotérica,
la suave y cariñosa feminidad de rosa
con su coquetería de ahuates
institucionalmente ligada en sus penates
a una virilidad incuestionable de profeta.

Nopal patria mía,
tenme en ti,
seme tú,
sé conmigo
en la evocación, en la invocación, en la advocación patria,
mi patria, aquí también estás, patria mía, nopal.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿¿ y ora on ta la foto ???

Lorena dijo...

Muy bonita composición sobre el nopal, resultan una verdadera sorpresa al encontrarlos en España, aunque creo que el fruto no es tan bueno como nuestra deliciosa tuna...
saludos

Alejandro Aura dijo...

He tenido oportunidad de verlo saturado de tunas, no como se ve en esta foto, pero está en un seto ajardinado y me da vergüenza meterme a cortarlas. Así que no sé si serán tan buenas.